Carta a los lectores

Pablo Cervera Barranco

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia MAGNIFICAT:

Escribo estas líneas para el mes de junio, mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, cuando acabamos de dar sepultura al P. Luis Mª Mendizábal, sj, uno de los grandes apóstoles del Corazón de Cristo en el siglo XX. En su momento también acogió mi invitación a escribir en nuestro mensual. Somos varias generaciones de obispos, sacerdotes, religiosas y laicos los que nos hemos beneficiado de su magisterio y paternidad. No es anecdótico que en la Misa de corpore insepulto en Alcalá de Henares celebraran 5 obispos, 120 sacerdotes y asistieran cientos de religiosas, familias completas con niños…

Él nos ha llevado a la esencia del cristianismo: la persona de Jesucristo glorioso vivo y de corazón palpitante, desde su abierta interioridad herida por el pecado, por la falta de correspondencia al ofrecimiento de su amor, que nos llama a asociarnos a él en su obra redentora y reparadora. Parece mentira, pero en pocas líneas se resume todo… Las obras del P. Mendizábal son tesoro de sabiduría espiritual. Rezuman una sabia guía que lleva al lector a la oración y al conocimiento interno de Cristo, tan esencial en la espiritualidad de su padre san Ignacio.

Como solemos dar lo que hemos recibido, tengo que dar gracias porque fue mucho lo que recibí de él, y espero que algo os llegue también a vosotros. En la comunión de los santos, la pérdida de un ser tan querido, lejos de provocar tristeza, aumenta la esperanza y el agradecimiento de una paternidad espiritual tan fecunda en la tierra que seguro seguirá irradiándose desde el cielo. Ojalá haya muchos discípulos de este gran apóstol del Corazón de Jesús que lleven a muchos al tierno amor de ese Corazón que tanto nos ama.

¡Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío, porque creo en tu amor para conmigo!

En Jesús y María, 

Pablo Cervera