El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

Intenciones confiadas a su «Red Mundial de Oración» durante el mes de febrero de 2020

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plega­ria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tie­rra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino. 

Universal: Escuchar los gritos de los migrantes

Recemos para que el clamor de los hermanos migrantes víctimas del tráfico criminal sea escuchado y considerado.

Día sí y día también, periódicos, televisiones y radios nos acercan en directo a uno de los dramas más lacerantes de nuestro mundo hoy: la tragedia de los migrantes. Hombres, mujeres y niños huyen en unos casos de la guerra o de regímenes represores, en otros de la hambruna y carencia de lo más esencial… Les anima la búsqueda de libertad y de mejores condiciones de vida. Como siempre, el mal se aprovecha de toda necesidad humana. Así, las mafias inter­nacionales explotan y esclavizan a estos grandes necesita­dos. Si bien la acogida no es siempre fácil, lo es, en cambio, la ayuda directa y la ayuda en origen para cambiar sus cir­cunstancias. El Papa nos invita a rezar para que el lamento de nuestros hermanos sea tomado en consideración y que no les demos la espalda. «Lo que a ellos hicisteis a mí me lo hicisteis» (Mt 25,40).


Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo


V/ Ven, Espíritu Santo,

inflama nuestro corazón

en las ansias redentoras

del Corazón de Cristo.

 

R/ Para que ofrezcamos

de veras nuestras personas

y obras, en unión con él

por la redención del mundo.

 

Señor mío y Dios mío

Jesucristo: por el Corazón

Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón,

y me ofrezco contigo al Padre

en tu santo sacrificio del altar,

con mi oración y mi trabajo,

sufrimientos y alegrías de hoy,

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu reino.

 

Te pido en especial:

por el Papa y sus intenciones,

por nuestro obispo y sus intenciones,

por nuestro párroco y sus intenciones.