El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de junio de 2020 

 Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plega­ria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tie­rra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.  

Evangelización: El camino del corazón

Recemos para que aquellos que sufren encuentren caminos de vida, dejándose tocar por el Corazón de Jesús.

La mirada e invocación del Corazón de Cristo, fuente de todo consuelo, ha sostenido a la Iglesia y la ha invitado a convertirse en correa de transmisión para otros de ese fruto redentor que recibe como regalo. «Dicha invocación es recuerdo de la fuente de la que, a lo largo de los siglos, la Iglesia ha sacado consolación y esperanza en la hora de

la prueba y de la persecución; es invitación a buscar en el Corazón de Cristo la consolación verdadera, duradera y efi­caz; es advertencia para que, tras haber experimentado la consolación del Señor, nos convirtamos también nosotros en portadores convencidos y conmovidos de ella, haciendo nuestra la experiencia espiritual que hizo decir al apóstol Pablo: “El Señor nos consuela en toda tribulación nuestra para poder consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios“» (2 Cor 1,4)» (san Juan Pablo II, Ángelus, 13 de agosto de 1989). 

 

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con él por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo: por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón, y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:

por el Papa y sus intenciones,

por nuestro obispo y sus intenciones,

por nuestro párroco y sus intenciones.