El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa por Pablo Cervera Barranco

Apostolado de la Oración durante el mes de diciembre de 2018

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esen­cia de la vida cristiana. Nuestra oración por el suce­sor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tie­rra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Por la evangelización: Al servicio de la transmisión de la fe

Para que las personas dedicadas al servicio de la trans­misión de la fe encuentren un lenguaje adaptado al pre­sente, en diálogo con la cultura.

La dinámica de la fe consiste en dar testimonio de lo que uno ha visto y creído. San Juan lo ejemplifica en su pri­mera carta: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos… os lo anunciamos, para que estéis en comunión con nosotros» (1 Jn 1,1-4). Catequistas, sacerdotes, padres y madres de familia, abuelos… son servidores privilegiados de esa cadena viva de transmisión de la fe. Antes que dar hay que poseer. Si no se vive la fe y no se tienen las certezas que ella implica, difícilmente se hará llegar a otros: y no solo de palabra, sino con el testimonio de la vida. Al núcleo más elemental de la fe centrado en una persona, Cristo Jesús, y a un hecho, su muerte y resurrección, hay que incorporar un lenguaje que, captando el corazón e inquietudes del destinatario, sea capaz de introducirlo en el misterio de vida cristiana que es la fe. Por ser vida, no es teoría o burbuja ideológica. De ahí que se deba transmitir la fe para la condición concreta del que la recibe. En caso contrario, no valdría para nada.

 

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo


V/ Ven, Espíritu Santo,

inflama nuestro corazón

en las ansias redentoras

del Corazón de Cristo.


R/ Para que ofrezcamos

de veras nuestras personas y obras,

en unión con él por la redención del mundo.

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo:

por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón,

y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar,

con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy,

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu reino.

 

Te pido en especial:

por el Papa y sus intenciones,

por nuestro obispo y sus intenciones,

por nuestro párroco y sus intenciones.

sus intenciones.