El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de noviembre 2021

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Universal: Las personas que sufren de depresión

Recemos para que las personas que sufren de depresión o agotamiento extremo reciban apoyo de todos y una luz que los abra a la vida.

Los que hemos pasado por «la enfermedad de la época moderna» sabemos del infierno que se encierra en ella. Se sufre una soledad y aislamiento extremos, el exterior no «toca» a la persona. Seguramente el mejor apoyo que estas personas pueden recibir es el acompañamiento afectuoso y callado, la presencia fiel y cercana, junto con la oración confiada en que esa situación se puede revertir. Si nuestra oración por estas personas no tiene el horizonte de la esperanza confiada, entonces mala oración es. La persona que atraviesa esas circunstancias tendrá que ayudarse de los profesionales y medicamentos que sean necesarios, pero, por propia experiencia, tengo el convencimiento de que solo Uno es el que saca de ese abismo. Él vino a salvarnos del pecado y de la muerte, ¿no va a poder hacerlo de la depresión o del agotamiento extremo?

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.