El comentario de la portada

Por él, con él y en él por Pierre-Marie Dumont

Esta obra de Francesc Comes fue pintada en 1395 en la isla de Mallorca. Catalogada como Salvator mundi, representa más bien un Cristo en Majestad. En efecto, la representación del Salvator mundi, Cristo sosteniendo el orbe con la mano izquierda en lugar del Libro de vida, apareció en el Renacimiento, un siglo más tarde, en cuadros de pequeñas dimensiones estrictamente destinados a la devoción privada, a pesar de que el oficio de Cristo Rey era público y litúrgico.

La representación llamada del Cristo en Majestad aparece en Occidente a partir del siglo XI. Es puesta en valor en los estilos románico y gótico, tanto en el tímpano de las catedrales como en las vidrieras. Al ilustrar la visión escatológica de Cristo en su parusía, conjuga la tradición bizantina del Pantocrátor con la antigua tradición romana de la iconografía de los emperadores alzados en pie, con la mano derecha levantada para significar su gobierno sobre el mundo. He aquí, pues, a Jesucristo que aparece como nuestro Señor y que recapitula en él el cumplimiento final del designio benevolente del Padre sobre la creación. Su mano derecha alzada significa que él es el Maestro, el Enseñante de toda verdad. Su índice y sus magníficas vestiduras representan su naturaleza humana y su naturaleza divina, que salen del seno de la Trinidad representada por sus otros tres dedos. En su mano izquierda expone el Libro de Vida del Cordero, que revela a Jesús como Palabra de Dios realizada. En la página de la izquierda se puede leer: Yo soy la verdad y la vida (Jn 14,6), el Alfa y la Omega, el Primero y el Último (Ap 22,13), la Paz eterna, el Rey de reyes, el Señor [de señores] (Ap 19,16). Y en la página de la derecha: Yo soy el que soy (Éx 3,14), y mi designio no está con los malos, pero mi voluntad está en la Ley del Señor (cf. Sal 1,1-2).

Se puede leer también en la aureola: «Jesús Nazareno, Rey de los judíos, S[alvador]». Hemos sido creados en él y para él. Estamos salvados por él. Seremos santificados y glorificados para siempre con él y en él. Sí, Padre, que se haga tu voluntad. Amén.

Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco

Salvator mundi (detalle, 1395), Francesc Comes  (activo entre 1390 y 1415), Palma de Mallorca (España),  iglesia de Santa Eulalia. © akg-images/Album/Oronoz.