Carta a los lectores

Pablo Cervera Barranco

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

Una de las veces en que, durante este Centenario de la Consagración de España al Corazón de Jesús, me acerqué al Cerro de los Ángeles, aproveché para dejar decenas de cajas de nuestro mensual para su difusión. Me ayudaron varias personas a descargar el coche. Una de ellas se mostró muy efusiva y agradecida conmigo. Me habló tanto del bien que le había hecho Magnificat tras su conversión que le pedí un breve testimonio, que aquí expongo.

«Un día estaba el padre Pablo descargando unas cajitas en el convento de las carmelitas, y claro, si estábamos allí, ¿qué trabajo nos costaba ayudarle?; en agradecimiento, el padre nos dijo: “Coged, coged, llevaos algunos ejemplares para vosotros que me habéis ayudado mucho, y son de junio, tenéis la primicia…” Una voluntaria que hizo caso al padre cogió un librito para cada uno… Y ¡oh, nueva maravilla del Señor! ¡Era el Magnificat! Ese librito que me recomendaron nada más terminar el Cursillo de Cristiandad que terminó de romper mi corazón de piedra para encontrarme con Jesús. Era el mismo libro que yo rezaba profusamente día y noche, que me llenaba con cada oración, con cada meditación, que me ayudaba a crecer en la fe. Gloria a Dios. Otra vez haciendo de las suyas, el Señor me ha proporcionado el contacto con el director de Magnificat, la publicación que tanto influyó en los inicios de mi conversión, que me ayudó a caminar, a soportar los avatares de una vida de fe probada, pero que me salvó de mí mismo y del mundo».

Hay testimonios que no necesitan glosas.

En Jesús y María,