Carta a los lectores

Editorial by Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

Escribo estas líneas en plena pandemia del coronavirus. Quizá a muchos escandalice que traiga a colación una palabra y su contenido verdadero: Providencia. Indirectamente me lo ha sugerido el hecho de que en agosto se celebra la memoria de san Cayetano Thiene, fundador de los teatinos, un santo que transmitió de manera particular el espíritu de la Providencia en sus escritos y acciones.

La palabra providencia remite a Dios, pero decir que la pandemia forma parte de la Providencia sobre la humanidad en absoluto quiere decir que sea algo enviado por Dios, a modo de castigo. La Providencia es el gobierno de Dios sobre la humanidad y su historia a través de las causas segundas. Es un gobierno que respeta los agentes libres, con los que cuenta para llevar a cabo su designio de amor y salvación de la humanidad. A veces, requiere largo tiempo tener una mirada histórica sobre acontecimientos incomprensibles y poder reconocer en ellos ese carácter providencial. Sin embargo, para el que está abierto al Dios pantocrátor (que en griego significa «el que todo lo sostiene»), toda situación es ocasión de gracia, y por tanto, de esperanza. «Para los que aman a Dios todo colabora al bien» (Rom 8,28). Incluso el pecado (etiam peccata), añade san Agustín a san Pablo. Si el pecado, que es el anti Dios, sirve a Dios para su plan, también la pandemia servirá para su designio.

 

 En Jesús y María,