El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de abril 2021

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Universal: Derechos fundamentales

Recemos por aquellos que arriesgan sus vidas luchando por los derechos fundamentales en dictaduras, en regímenes autoritarios e incluso en democracias en crisis.

En la mentalidad de muchos de nuestros contemporáneos subyace un grave error respecto de los derechos fundamentales del hombre: piensan que son concesión de los Estados o que radican en el hecho de que han sido proclamados por las Naciones Unidas. Nada más falso. La importancia y causa de esos derechos radica en que los hombres hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Es en su condición de criatura donde radican esos derechos; por lo tanto, son previos a la proclamación por parte de cualquier institución. Esa condición de criatura queda ahogada, vilipendiada o atacada donde no se respeta esa dignidad. Es claro que eso sucede en dictaduras y regímenes autoritarios, pero la intención del Papa reconoce que también puede darse y se da en regímenes aparentemente democráticos donde las incursiones estatales, por ejemplo, no respetan esos derechos. Recemos por los que en esta lucha a favor del prójimo tratan de sostener a los hombres en su cimiento más profundo.

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.