El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

«Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) durante el mes de Febrero 2023

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.

Intención universal: Por las parroquias

Oremos para que las parroquias, poniendo la comunión en el centro, sean cada vez más comunidades de fe, fraternidad y acogida a los más necesitados.

En griego, parroquia (para-oikía) significa «junto a la casa, junto al propio hogar». La Iglesia siempre ha tratado de estar cerca de los bautizados. La fundación de parroquias en todo el mundo, en la medida de las posibilidades para ser atendidas, busca esa cercanía. La parroquia es el lugar de inicio de la vida cristiana mediante el sacramento del bautismo; de alimento de esa vida a través de la catequesis, la predicación y los demás sacramentos. Al mismo tiempo, es el lugar donde se encarna el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, y se forma la familia de los creyentes, la comunión de los bautizados y partícipes de la Mesa eucarística. Cuando la communio (que es participación en la misma fe y sacramentos) es el centro de la vida parroquial, se vive la fraternidad cristiana de los hijos de Dios de manera sacramental y con dimensión caritativa. La communio debe ser centrípeta en su alimentación y vivencia, y centrífuga como expresión de caridad y evangelización.

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.