El artículo del mes
Oremos por las intenciones del papa León por Pablo Cervera Barranco
Oremos por las intenciones del papa León confiadas a su «Red Mundial de Oración» durante el mes de mayo 2026
Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tierra, y con el papa León…»
El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.
Intención universal: Por una alimentación para todos
Oremos para que cada uno, desde los grandes productores hasta los pequeños consumidores, se comprometa para evitar el desperdicio de alimentos y que todos tengan acceso a una alimentación de calidad.
Resulta sonrojante la intención que el Papa nos propone este mes: que todos tengan acceso a la alimentación. ¿No hay recursos suficientes en nuestra tierra para todos los hombres? ¿Cómo es posible que tantos millones de hermanos nuestros carezcan de algo tan básico? ¿No sobreabundamos muchos en la opulencia, incluso desperdiciando lo que sería un manjar para otros? La oración de este mes es, sí, una petición, pero es, sobre todo, una llamada al compromiso cristiano por los necesitados. De pequeños se nos decía: «Cómete todo hasta el final que hay mucha hambre en el mundo». Con ello, se nos enseñaba a apreciar el don que teníamos y del que muchos carecían. Hay siempre mucho que agradecer por lo que tenemos y mucho que dar por la sobreabundancia de lo que poseemos sin mérito por nuestra parte. l
* * *
El sufrimiento, ¿puedo entenderlo a la luz del amor redentor? Sí, lo puedo entender. Primero, yo tengo que habituarme a iluminar todo lo que me acontece con el Corazón de Cristo, iluminarlo así porque me explicará, me dará fuerza y me consolará. Me explicará: sé que viene del amor de Cristo y ha pasado por el amor de Cristo. Pero no simplemente como una especie de coloquio entre los dos en que él me lo envía simplemente como si el don fuese el sufrimiento, sino como algo que está dentro de la gran obra redentora, a la cual él me asocia.
Y esa cruz que me viene, yo sé que me viene del amor de Cristo dentro de la gran obra de la redención del mundo. Y entonces yo veo la explicación: el sufrimiento me viene dado con amor, pero no gozándose en que yo sufra, sino al mismo tiempo animándome a sufrir para que yo me asocie y colabore en la obra de la redención y reconstrucción de un mundo, que sea realmente el mundo de la nueva creación. Y ahí se sitúa mi aportación.
Luis M.ª Mendizábal, SJ
Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo
V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.
R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.
Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu reino.
Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.