El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

Intenciones confiadas a su «Red Mundial de Oración» durante el mes de avril de 2020

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plega­ria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la tie­rra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apostolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito determinado que nos invita a construir un mundo más humano y más divino. 

 

Universal: Liberación de las adicciones

  

Recemos para que todas las personas bajo la influen­cia de las adicciones sean bien ayudadas y acompañadas.

Cuando hoy hablamos de adicciones nos referimos normalmente al alcohol, la droga, el sexo… En realidad, estas son adicciones materiales, que esclavizan y destrozan materialmente al sujeto pero que no le hacen perder su dignidad de persona; por eso, requieren nuestra ayuda y acompañamiento. Muchas veces esos derroteros son fruto de la falta de sentido de la existencia, aunque el reclamo de nuestra sociedad es tan potente que nadie está libre de poder caer en sus garras. Junto a estas adicciones existen otras, de orden espiritual, que son también inmensamente peligrosas, y que no están menos extendidas que las ante­riores (avaricia, afán de poder, vanidad…). Para el combate de estas «adicciones espirituales» también necesitamos de ayuda y acompañamiento en el orden del espíritu: sacerdo­tes, consejeros espirituales, etc. Recemos por esta humanidad nuestra tan adicta en todos los sentidos para que la gracia divina nos prevenga y libere de estas esclavitudes, fruto, en definitiva, de nuestra condición caída.

  

Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

  

V/ Ven, Espíritu Santo,

inflama nuestro corazón

en las ansias redentoras

del Corazón de Cristo.

 

R/ Para que ofrezcamos

de veras nuestras personas y obras,

en unión con él por la redención del mundo.

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo:

por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón,

y me ofrezco contigo al Padre

en tu santo sacrificio

del altar, con mi oración

y mi trabajo,

sufrimientos y alegrías de hoy,

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu reino.

 

Te pido en especial:

por el Papa y sus intenciones,

por nuestro obispo y sus intenciones,

por nuestro párroco y sus intenciones.