Carta a los lectores

Editorial por Pablo Cervera Barranco

Querida familia Magnificat:

En el mes de mayo del hemisferio norte la primavera alcanza su máximo esplendor. La fuerza de la naturaleza se manifiesta delicadamente en la multitud de flores que embellecen los campos con los más variados colores. También durante este mes continuamos avanzando en las celebraciones de la Pascua, con la alegría de saber que el grano de trigo ha madurado y continúa dando fruto abundantemente. San Agustín escribía: «Este huerto del Señor, hermanos, no solo reúne las rosas de los mártires, sino también los lirios de las vírgenes, la hiedra de los esposos y las violetas de las viudas. En ningún modo, amadísimos, tiene que desesperar de su vocación ninguna clase de hombres: Cristo padeció por todos».

Este mes está tradicionalmente dedicado a María, la Madre que cuida de todos los que estamos en este huerto de Jesús. Dirijamos estos días nuestra súplica a ella para que, en la diversidad de vocaciones, nos ayude a entretejer con nuestras flores el tapiz de la comunión y la caridad.

En Jesús y María,