El comentario de la portada

San Miguel arcángel, juicio y conversión por María Rodríguez Velasco

En la capilla fundada por el abad Gérenton de Châteauneuf, en el conjunto de la iglesia abacial dedicada a san Antonio, contem­plamos una pintura mural con una particular iconografía, ya que, junto a la imagen de una crucifixión flanqueada por la Virgen y san Juan evangelista, la composición se completa con San Miguel arcángel. Esta última figura se representa de acuerdo con un tipo iconográfico más propio de su protagonismo en las imágenes del juicio final, donde a menudo este arcángel es representado pesando las almas, tal como se aprecia en este fresco. Por eso, el atributo iconográfico que lo identifica es la balanza, donde las almas, en forma de pequeñas figuras infantiles, se disputan la salvación. El resultado se revela en sus actitudes: orante el alma bienaventurada y lanzándose al abismo la condenada. En conso­nancia con la escena de crucifixión que acompaña, podría hacer referencia a las almas del buen y el mal ladrón para mover a la reflexión sobre la conversión, ya que a menudo las crucifixiones medievales introducían la figura del ángel o del demonio sobre las figuras de Dimas y Gestas. A su vez, el hecho de que ocupara los muros de la capilla de una orden hospitalaria como la de San Antonio, dedicada al cuidado de enfermos, también podría recor­dar a quienes habitaban en la abadía la responsabilidad de cada uno respecto al destino de las almas.

La primera noticia de decoración pictórica mural en este con­junto nos lleva al siglo XIV. Esta cronología, así como su lenguaje pictórico, convierten la figura de san Miguel arcángel en repre­sentativa de la Escuela de Aviñón, que aunaba caracteres de la Escuela italiana y la flamenca. Esto se manifiesta en el detallismo de motivos secundarios, en su simbolismo y en el carácter orna­mental de la policromía. La delicadeza en el tratamiento de figu­ras se traduce en rostros inexpresivos, tendentes a la idealización de sus rasgos, y en figuras poco volumétricas, tal como se apre­cia en el tratamiento del arcángel. Simétricamente dispuesto al otro lado de la cruz, encontramos al comitente de esta capilla, presentado por el titular del monasterio y patrono de su orden, san Antonio abad. 

María Rodríguez Velasco

San Miguel arcángel, fresco, escuela de Aviñón (Ca. 1426),  abadía de San Antonio abad, Isère (Francia). © akg-images/François Guénet.