El comentario de la portada

Hasta que él vuelva por Pierre-Marie Dumont

Al final de los tiempos, Jesucristo volverá en gloria por encima de las nubes, para juzgar a vivos y muertos. Su trono es el arco iris, que representa las alianzas entre Dios y los hombres, la crea­ción, el fin del diluvio, la descendencia de Abrahán, hasta la nueva y eterna Alianza sellada por la cruz. Con el manto y la túnica de color púrpura imperial, una almendra de luz, delimitada por todas las jerarquías angélicas –serafines, querubines, tronos, principa­dos, dominaciones, potestades, virtudes, arcángeles y ángeles–, testimonian que este hombre Jesús, que lleva los estigmas de su pasión, es Dios, Rey del universo y Juez supremo.

Sus pies reposan sobre un orbe de cristal que representa al universo creado, visible e invisible. Su transparencia significa que todo lo que se había mantenido oculto desde la creación del mundo va a ser revelado. En el cielo de la tierra, los ángeles buci­nadores tocan el fin de los tiempos y convocan a los hombres y mujeres de todos los tiempos a comparecer ante su Juez sobe­rano. A la derecha de Cristo, un ángel presenta la corona que ceñirá la frente de los elegidos; a su izquierda, otro ángel lleva la espada enrojecida en el fuego que va a expulsar a todos los réprobos al infierno.

El Juez emite su veredicto. Haciendo un gesto de acogida con su brazo derecho y abriendo la mano, invita a los elegidos a que se le unan en la bienaventuranza eterna: Venid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo (Mt 25,34). Con su brazo izquierdo, remite a los réprobos a su terrible destino: Alejaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. ¿Cuál es el criterio de esta perpetua separación entre buenos y malos? Es nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, el que nos lo dice: Lo que hiciste a uno de estos pequeños, hermano y hermana míos, a mí me lo hiciste

[Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco]

 

El Juicio final (detalle, Ca. 1525), Jan Provost (Ca. 1465-Ca. 1529), Detroit Institute of Arts, MI, USA. © Bridgeman images.