El comentario de la portada

Vestimentum tuum candidum quasi nix, et facies tua sicut sol por Pierre-Marie Dumont

Tu vestido es blanco como la nieve, y tu rostro semejante al sol.

El estilo barroco nació a mediados del siglo XVI. Como un sol, ha iluminado las artes hasta que muere en el siglo XVIII, y no como mueren las estrellas, sino en una explosión de obras maestras. Quie­nes hubieran deseado que nadie pudiera ir más allá de la mediocri­dad de la que ellos eran capaces dieron peyorativamente el nombre de rococó a esta última y sublime manifestación de un arte que se había impuesto como misión inventar el Paraíso. Tiepolo fue el mayor genio de este movimiento y su obra constituye la cumbre absoluta de su pintura. Al permitirse todas las audacias desatadas por su ima­ginación, eleva su arte a tal perfección que llega a hacernos creer que lo imposible es posible para los hombres, mientras que su gusto refinado hace trascender en suprema elegancia lo que en cualquier otro no sería más que afectación y exageración.

Tiepolo pintó en 1759 el fresco de la Asunción que este mes adorna la cubierta de Magnificat. Admiremos la armónica sofisticación de la composición realizada por este virtuoso director de escena. Descu­bramos el arte de la creación del movimiento ascendente, gracias al dibujo de los gestos, actitudes y pliegues. Veamos cómo la sistemá­tica matización pastel del color abre la perspectiva a la transparencia y prodiga a la escena una luz totalmente paradisíaca. Observemos cómo hasta las sombras son luminosas y dotan a la obra de una fas­tuosa suntuosidad. Dejémonos arrebatar por el espacio celeste que se abre sobre un mundo invisible poblado de angelotes. Demos gra­cias a Dios por la admirable criatura que él se ha escogido y que nos da como madre. Tú eres bella, oh María, vestida con la refulgente blancura de la transfiguración, y envuelta con el manto azul del agua bautismal donde te sumerges tras tu concepción. Tus brazos acoge­dores elevan tus manos abiertas: colmada de las gracias que porta tu Dios, te lleva en su seno. Con tu hermoso rostro que se adorna de una noble gravedad, tú nos revelas un poco de la infinita majestad del Dios-Amor que tus ojos ya contemplan.

 

Pierre-Marie Dumont

[Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco]

 

La Asunción (1759), Giovanni Battista Tiepolo (1696-1770), Oratorio de la Pureza, Udine, Italia.

© De Agostini Pict. Lib. / Scala, Florencia.