El artículo del mes

Oremos por las intenciones del papa Francisco por Pablo Cervera Barranco

Intenciones confiadas a su «Red Mundial de Oración» (Apostolado de la Oración) 

durante el mes de noviembre de 2019

Orar por el papa y sus intenciones pertenece a la esencia de la vida cristiana. Nuestra oración por el sucesor de Pedro se encuentra a diario en la plegaria eucarística, corazón de la celebración de la santa Misa: «Acuérdate, Señor, de tu Iglesia, extendida por toda la ­tierra, y con el papa Francisco…»

El papa confía cada mes a su Red Mundial de Oración, el Apos­tolado de la Oración, dos intenciones (una anunciada al comienzo del año y la otra en la inmediatez del mes en curso) que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia. Son una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos». Resumen su plan de acción para movilizarnos cada mes por un propósito concreto que nos invita a construir un mundo más humano y más divino.


Universal

Para que en el Cercano Oriente, donde los diferentes componentes religiosos comparten el mismo espacio de vida, nazca un espíritu de diálogo, de encuentro y de reconciliación.

La profesión de fe religiosa es incompatible con la violencia, la venganza y la falta de paz. Por desgracia nuestros ojos ven a diario que en muchas zonas del mundo algunos que se llaman creyentes son intolerantes hasta con la vida de quienes profesan otra religión. Esta circunstancia de enfrentamiento y dificultad se da particularmente en el Oriente Próximo. Hace décadas que vemos, solo con breves altibajos, el enfrentamiento y el odio entre judíos y musulmanes que no solo afecta a Israel y Palestina, sino que extiende sus tentáculos más allá de esas fronteras. Por desgracia, los cristianos también sufren horrible persecución en Siria y en Irak, por poner solamente un ejemplo. Recemos para que los que habitan una misma tierra se sepan criaturas de un mismo Criador y llamados todos a ser hijos, en Cristo, de un único Padre.


Ofrecimiento diario por la Iglesia y por el mundo

 

V/ Ven, Espíritu Santo,
inflama nuestro corazón
en las ansias redentoras
del Corazón de Cristo.

R/ Para que ofrezcamos
de veras nuestras personas y obras,
en unión con él
por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros peca­dos
y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial:
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro obispo
y sus intenciones,
por nuestro párroco
y sus intenciones.