El comentario de la portada

No me retengas por María Rodríguez Velasco

Entrado ya el siglo XIX, Müller reinterpreta una de las escenas más repetidas del ciclo de la resurrección de Cristo, el Noli me tangere. El pintor, que había recibido una beca de la Academia de Arte de Kassel para completar su formación en Italia, realizó esta pintura precisamente durante su estancia en Roma. Allí, influido por el grupo de los nazarenos, abordó sobre todo temas religiosos donde se hacía evidente su estudio de la tradición y su admiración por Rafael. Esto se manifiesta en la idealización de los protago­nistas del Noli me tangere, donde María Magdalena se presenta como primera testigo de la resurrección de Cristo. La intensidad dramática del encuentro se concentra en el cruce de miradas y, sobre todo, en la teatralidad de los gestos que sintetizan el intento de la mujer de acercarse a su maestro y la respuesta de Cristo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios (Jn 20,17).

Müller trabaja ambos protagonistas con gran monumentali­dad, reforzada por ropajes envolventes de rica policromía, y los integra en una naturaleza en profundidad que explica que, a su vuelta de Roma, fuera nombrado pintor de paisaje en la Acade­mia de Kassel. Esta escenografía destaca por el dominio del dibujo en la precisión de las formas de la naturaleza, especialmente del rosal blanco que acentúa la presencia de Cristo y María Magda­lena en el primer plano compositivo. Ante el rosal, a los pies de Cristo, se dispone el atributo iconográfico que individualiza a María Magdalena en sus imágenes: el pomo de los ungüentos con los que se disponía a ungir el cuerpo de Cristo en el sepulcro. Sin embargo, se han omitido los símbolos parlantes que caracterizan la apariencia de hortelano de Cristo en la representación de este episodio. También las llagas de la pasión han sido eclipsadas por la idealización de la anatomía propia de la pintura de Müller, si bien esto no resta belleza y profundidad de significado a la obra. 

María Rodríguez Velasco

 

 Noli me tangere (Ca. 1820-1823), Wilhem Friedrich Müller,

 

Museumslandschaft Hessen Kassel, Neue Galerie, Kassel, Alemania.© BPK, Berlin, dist. RMN-GP/image MHK.