El comentario de la portada

¡He aquí mi amado que vuelve, escala las montañas, cruza la mar! por Pierre-Marie Dumont

Aunque esta obra se titula La huida a Egipto, la escena que representa se sitúa más bien al regreso de Egipto. Según una tradición árabe, la Sagrada Familia embarcó en el Nilo, cerca de El Cairo, navegando río abajo y después por el mar hasta llegar a Palestina, donde atracó frente al monte Carmelo. Según otra tra­dición, la Sagrada Familia rehízo la ruta que tomó Moisés hacia la Tierra Prometida. Y, en el mismo lugar donde el pueblo hebreo, perseguido por el Faraón, atravesó a pie enjuto, tuvo que tomar una embarcación para atravesar un brazo del Mar Rojo. Esta es la versión que Tiepolo († 1770) ilustra aquí.

La barca representa simbólicamente a la Iglesia en camino hacia el reino del Padre. En el frágil bote, la Sagrada Familia es el arquetipo de la comunidad cristiana, cuyo centro vital es Cristo. El mar no se abre paso para dejar pasar a la Iglesia que pere­grina en la tierra. Esta tendrá que atravesar los siglos navegando en medio de tribulaciones, representadas aquí por las aguas tur­bulentas. Nadie es más que su maestro: las pruebas que no se ahorró el Hijo de Dios Salvador tampoco les serán ahorradas a los hijos salvos de Dios.

En primer plano, acompañando la barca, Tiepolo representa una pareja de cisnes. ¿Por qué coloca aquí este símbolo de la fideli­dad inquebrantable, sello divino que autentifica el amor conyugal? La humanidad, esposa prometida al Hijo de Dios desde la crea­ción del mundo –todo fue creado por él y para él (Col 1,16)–, ha sido siempre infiel a su alianza hasta entregarse en cuerpo y alma al príncipe del reino del sufrimiento y de la muerte. Humillado, pisoteado, el Hijo de Dios, sin embargo, ha permanecido fiel a su amada y no ha dejado de hacer frente al imperio del mal para reconquistar su corazón. Habiendo asumido la naturaleza humana para salvar y divinizar a su amada, Dios escapa por poco a la furia de Herodes, y se dirige a ella para rescatarla de su infame señor y demostrarle su amor, amándola y amándola hasta el final. 

 

Pierre-Marie Dumont

 Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco

 

 La huida a Egipto (1765-1770), Giambattista Tiépolo (1696-1770), Museo de Artes Antiguas, Lisboa, Portugal. © Selva / Leemage