El comentario de la portada

La fe, ¡oh noche amable más que el alborada! por Pierre-Marie Dumont

Aquí, el fondo de tinieblas de donde emergen los discípulos, cada uno más o menos iluminado por la presencia del Resucitado, no representa el universo de la incredulidad, sino, por el contrario, la fe más hermosa, aquella que alcanza su perfección en la noche oscura. Esto es tan cierto que en el corazón de estas tinieblas, Rembrandt representa al discípulo que Jesús amaba, recostado y dormido (cf. la obra en su totalidad en la web de Magnificat). ¡Bienaventurado el que creyó sin haber visto! En efecto, así lo ates­tigua, no sin humor, el evangelio según san Juan, cuando, ante la tumba vacía, en ausencia del cuerpo de Cristo, no habiendo nada que ver, él «vio y creyó» (Jn 20,8). Y ahora, cuando Tomás quiere a toda costa ver, tocar, meter su dedo en la llaga de Cristo, el dis­cípulo que Jesús amaba duerme pacíficamente, como un bien­aventurado: En la noche dichosa, / en secreto, que nadie me veía, / ni yo miraba cosa, / sin otra luz y guía / sino la que en el corazón ardía (san Juan de la Cruz).

Para creer lo increíble, Tomás pide una prueba; esta prueba, Jesús se la presenta en persona, ofreciéndole que constate las llagas de su pasión: «Trae tu mano, y métela en mi costado: no seas incrédulo, sino creyente». Rembrandt sigue bien la lección del evangelio (Jn 20,29). Confundido, Tomás ya no tiene necesi­dad de tocar para creer, la presencia real del Señor y su palabra le bastan; exclama, desconcertado: «¡Señor mío y Dios mío!» Y Jesús le dice: «¿Porque me has visto has creído?» Luego el Resu­citado añade: «Bienaventurados los que han creído sin haber visto». En cada Misa, cuando, tras proclamar la palabra de Cristo Jesús, el sacerdote eleva la Hostia consagrada, a pesar de que no hay nada que ver más que pan, ¿cómo la fe en la presencia real que arde en nuestros corazones no nos hará exclamar in petto: «¡Señor mío y Dios mío!»?

  

Traducido del original francés por Pablo Cervera Barranco

 

 La duda de Tomás (1634), Rembrandt (1606-1669), Moscú (Rusia), Museo Pushkin. © AISA/Leemage.